La irrupción de la Inteligencia Artificial para personalizar el aprendizaje

La Inteligencia Artificial es una de las revoluciones que ha conllevado la inclusión de la tecnología en la educación y por ello fue uno de los temas principales en la última edición de la jornada Inspiring Education que celebramos en marzo en la escuela Virolai.

Aunque la Inteligencia Artificial se encuentra ya en muchos aspectos de nuestra vida, la realidad de las aulas va a un ritmo más lento del que avanza la tecnología. Multitud de docentes y expertos en tecnología coinciden en afirmar que es, sin duda, el futuro de la educación. Aunque en la actualidad ya se ha implementado en algunas áreas, en los próximos años los nuevos sistemas de Inteligencia Artificial reforzarán el campo de la enseñanza y lo transformarán para contribuir, junto al Big Data y el Blockchain, a personalizar el aprendizaje a los intereses de cada alumno.

¿Cuáles son las aplicaciones y beneficios reales de la Inteligencia Artificial en la educación?

  1. Mayor personalización. Los docentes pueden guiar al alumno de una forma más personalizada en su aprendizaje. La Inteligencia artificial ha fomentado la aparición de nuevas herramientas que se adaptan a las necesidades específicas de los alumnos durante su proceso de aprendizaje.
  2. Aprendizaje en línea más humanizado. Gracias a la Inteligencia Artificial, podemos tener un elearning más efectivo y perfeccionado. Además, ha potenciado el uso de los chatbots, robots capaces de simular una conversación con una persona y que cada vez están más presentes en aplicaciones de mensajería.
  3. Reducción del abandono escolar. Junto con el Big Data, la IA recoge todos los datos de formación de los alumnos para que el propio sistema educativo vaya aprendiendo, ayudando y guiando a los alumnos para fomentar el acompañamiento a la hora de estudiar. Con toda la información disponible los docentes son capaces de detectar un posible caso de abandono escolar, anticiparse a los hechos y aplicar medidas de prevención.
  4. Mejora en la evaluación. La inteligencia Artificial no sólo ayuda a los alumnos, sino que los docentes también pueden sacarle un gran rendimiento. Esta tecnología prevé el comportamiento de los estudiantes para saber qué harán y cómo se comportarán en cuanto a asistencia a las clases o al aula virtual. Además, también permite medir qué notas sacarán en el futuro o saber si hay peligro de que repitan el curso.

Minimizar los riesgos

Sin embargo, la tecnología también puede conllevar aspectos negativos y ciertos riesgos que debemos paliar. Ante tal vorágine tecnológica, es importante no perder la visión humana y evitar que la educación se convierta en algo excesivamente maquinal y numérico. Aunque los chatbots ayudan a acercarse a los alumnos, debemos intentar no abusar de ellos, porque podemos volver a caer de nuevo en la estandarización y obviar la personalización.

Para automatizar ciertos procesos y minimizar los aspectos negativos, estas tecnologías necesitan tener una buena guía pedagógica detrás y un equipo multidisciplinar de docentes encargados de diseñarla. Para crear proyectos educativos innovadores, es fundamental contar con la participación de profesores, técnicos informáticos o psicólogos, para que sea un proyecto transversal y que rompa con las resistencias a la entrada de la tecnología en la enseñanza.

 

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